CLAVES PARA HABLAR EN PÚBLICO, SEGÚN EL ARTE DE LA PALABRA

Una de las cualidades que distingue al ser humano de otros seres vivos es que este tiene la facultad innata de poder hablar y comunicarse. Esta habilidad surge de forma natural al poco de nacer y se va desarrollando a medida que vamos cumpliendo años. Cada persona desarrolla esta facultad de acuerdo al tipo de educación recibida y a las capacidades personales de cada uno. Como resultado, todos podemos hablar y comunicarnos con amigos, familiares y otras personas. Sin embargo, hablar con elocuencia, precisión y claridad no es algo tan fácil. Y menos cuando estamos delante de una audiencia o un grupo de gente.

Para la mayoría de la gente, son pocas las ocasiones en que tendrá que hablar delante de un público. Sin embargo, hay muchas profesiones en las que el desarrollo de una buena oratoria es algo fundamental; especialmente para aquellos que tienen que trabajar con audiencias: profesores, ejecutivos, políticos, actores, conferenciantes, comerciales, etc.

Hablar en público

Está claro que, a la hora de comunicarse, unas personas tienen mayor soltura y labia (por decirlo coloquialmente) que otras. Pero esto no significa que cualquier persona no pueda convertirse en un buen orador. Con la adecuada preparación y entrenamiento, cualquiera puede superar los obstáculos que puedan surgir: miedo escénico, problemas de vocalización, inseguridad, etc. y dar convincentes discursos. Un ejemplo lo vimos en el artículo que publicamos en este blog sobre Demóstenes, considerado por mucha gente como el mejor orador de la historia, a pesar de los problemas de voz que tenía desde que nació.

Por lo general, el proceso para Hablar en público consta de dos fases:

Fase 1) Preparación y entrenamiento del discurso

Fase 2) El momento de hablar

Aunque están relacionadas, en cada fase hay que trabajar y potenciar diferentes aspectos. Este trabajo lo puede realizar uno mismo, buscando los consejos que aparecen en internet o manuales de oratoria; o se puede hacer siguiendo las indicaciones de un experto como es el caso de Luz Altamira, quien, utilizando las técnicas del Arte de la Palabra, pueda darte las herramientas adecuadas para mejorar tu oratoria y convertir la Palabra en un Arte. No dejes de consultar, en la sección CURSOS ONLINE, las clases y cursos que ofrecemos

Fase 1: Preparación y entrenamiento

El primer paso para hablar en público consiste en trabajar los elementos que intervienen en el discurso, charla, conferencia, exposición, recital, etc., que vamos a dar:

A quién va dirigido

Antes de empezar, hay que intentar conocer a tu público al que te vas a dirigir. No es lo mismo hablar a unos empresarios que a unos estudiantes. Es importante adaptar lo que vas a contar a los intereses y características de cada tipo de audiencia.

Qué voy a contar

Hay que tener bien escrito y estructurado el tema del que vamos a hablar. El texto debe seguir un guion, en el que se establezcan los pasos de lo que vamos a contar. Una vez tengamos el texto terminado, hay que estudiarlo y repasarlo como si fuese un examen, hasta tenerlo dominado. Cuanto más dominado tengamos el tema, más seguridad tendremos a la hora de hablar. Además, si lo tenemos controlado, no habrá problema si nos saltamos algún punto, cambiamos el orden de alguna parte (algo que sucede en muchas ocasiones) o nos hacen alguna pregunta.

Eso sí, es fundamental intentar no leer el texto. Una charla o conferencia siempre será más interesante si el orador nos habla directamente.

 Cómo lo voy a contar

El siguiente paso es preparar los aspectos internos y externos que intervienen en la oratoria, como son la voz, la dicción, la confianza, el gesto, la escucha, el movimiento y la respiración.

Hay que trabajar con la Voz para poder darle la fuerza suficiente que nos permite que nuestro discurso pueda llegar hasta el último rincón de la sala o auditorio. No se trata de hablar más alto, sino de utilizar de forma adecuada nuestro aparato fonador para poder proyectar la voz. Además, controlar la modulación de tu voz te va a permitir poner el énfasis en aquellos puntos de tu discurso que tú creas convenientes para lograr tu objetivo. Una de las técnicas para potenciar este aspecto es aprovechando los ejercicios de la antigua Gimnasia Griega, como, por ejemplo, el Lanzamiento de una jabalina imaginaria, para proyectar la voz.

Un aspecto importante para conseguir un habla fluida y sin atascarnos, es trabajar con la respiración y el ritmo. Este aspecto se puede desarrollar de una forma mecánica, como sucede en muchas escuelas o como un todo, trabajando cuerpo, mente y espíritu, tal y como se desarrolló en la Grecia clásica.  Rudolf Steiner recuperó estas antiguas técnicas, las adaptó al mundo moderno y las dio a conocer, en su práctica, a través de lo que hoy conocemos como El Arte de la Palabra y el Gesto.

La dicción también es fundamental, pues, si el público no entiende lo que dices, puede perder rápidamente el interés en lo que le estás contando. Mediante la repetición y trabajando los sonidos (vocálicos y consonánticos), dándoles forma, se puede corregir cualquier defecto de pronunciación que tengamos, utilizando innumerables ejercicios, creados por Rudolf y Marie Steiner.

Trabajar el gesto y el movimiento puede ayudarnos a dar fuerza a la charla o recitación, haciéndola más dinámica. Al igual que sucede con la Voz, estos aspectos se pueden trabajar con diferentes métodos, entre ellos, el que nosotros utilizamos en nuestras clases.

Un último elemento sería el desarrollo del arte de la escucha de los sonidos y del caminar de las sílabas, que nos permite distinguir sus diferentes matices de la Palabra: cálidos, fríos, ligeros, pesados; y dar mayor claridad a nuestro habla.

Una vez definidos estos elementos, es siguiente paso consiste en practicar y practicar, siguiendo las indicaciones y técnicas adecuadas. Aunque no lo creas, esta es la fase más importante, pues, si la llevamos muy trabajada, todo será más fácil, ya que nos dará la suficiente confianza y seguridad para afrontar el complicado momento de hablar.

Seguramente, las primeras veces no nos saldrán discursos redondos, pero, si lo trabajas y eres constante, pronto empezarás a notar cómo mejora tu oratoria y te expresas con más fluidez.

Fase 2: El momento de hablar

Antes del discurso

Los momentos antes de hablar, recitar, actuar, etc. son los momentos en los que empezamos a experimentar la tensión del momento próximo. El nerviosismo es algo natural, una reacción natural del cerebro y el cuerpo, ante una situación que no nos es habitual. Es el famoso miedo escénico. Es casi imposible eliminarlo del todo, pero sí podemos mitigarlo haciendo un trabajo mental que nos permita ver el momento de hablar o actuar, como algo positivo e interesante.  

También es importante intentar dormir bien, no tomar alimentos que nos puedan caer pesados, llegar pronto y conocer el escenario.

Una vez que estés en el lugar, tómate unos momentos a solas, o con tu entrenador/a personal, para relajarte, estirar el cuerpo y realizar algunos ejercicios de respiración (en nuestras clases y cursos te indicamos algunos).

Revisa con cuidado los documentos o elementos que vayas a usar y colócalos en la mesa de forma que sepas exactamente dónde está cada uno. También es interesante tener un vaso o botella de agua y, si lo necesitas, un bolígrafo u otro elemento que te ayude a tranquilizarte.

Durante el discurso

         Antes de empezar a hablar establece contacto visual con el público e intenta pensar en la frase o palabra que vas a decir al empezar. Una vez que empieces hay que mantener el contacto visual, para que los oyentes se sientan incluidos y no desconecten de lo que les estás contando. Si sólo lees y no levantas la vista del texto, la audiencia pronto perderá el interés.

Una buena técnica es pedir a algún familiar o conocido que se siente en la primera fila, con el fin de poder mirarle cuando estés nervioso, para así poder relajarte. Hay que sonreír y actuar con naturalidad.

Cuando hables intenta evitar muletillas y vicios del lenguaje como el famoso eeeeeh. Un buen preparador puede enseñarte cómo corregir estos defectos.

También es importante realizar pausas, cambiar las tonalidades y el volumen de voz para mantener la atención de la audiencia.

Por último, hay que cuidar el lenguaje no verbal, es decir los gestos, los movimientos, la posición de las manos, etc. evitando, en lo posible, movimientos sin sentido, que demuestran nerviosísimo.

Javier Ramos Altamira

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