El Arte de la Palabra y Antonio Machado

Antonio MachadoLa Palabra hablada, es la expresión máxima de la dignidad humana. El hecho de hablar, coloca al Hombre en la cúspide de la evolución.

Nuestra responsabilidad como educadores, nos lleva a asumir el compromiso de despertar en las nuevas generaciones el interés por conocer qué es la Palabra, conscientes del extremo cuidado que hemos de poner en el qué y en el cómo hablamos a los jóvenes, en qué tipo de conciencia despertamos en ellos y qué lecturas ponemos en sus manos, para fomentar el respeto a la Palabra y que, finalmente, consigan hacer de su Habla, un verdadero Arte.

¿Qué es el Arte de la Palabra? Se trata de un arte nuevo, conocido en casi todos los países europeos, en Sudamérica y en gran número de estados americanos, en los cuales se aplica, tanto en las escuelas, como en los centros de salud, como en las Escuelas de Teatro donde se utiliza para la formación de actores, de maestros, conferenciantes o de cualquier persona que desee mejorar su habla. Así, por ejemplo, los profesionales de la compañía oficial del Teatro del Globo, The Shakespeare Globe Theatre, de Londres, están preparados según estas directrices. Para ser un artista de la Palabra, o sprach, se han de cursar tres años de formación en Escuelas especializadas en las que, entre otras, se estudian las siguientes disciplinas: Lengua, Literatura, Arte, Historia, Pintura y demás artes plásticas, Música, Danza, Euritmia.

Después de asistir a un seminario sobre esa disciplina, en Suiza, se confirmaron mis sospechas acerca de que una preparación completa en el tema de la palabra, no podía basarse exclusivamente en un análisis desde un punto de vista meramente intelectual, sino que debería llevar al conocimiento profundo de lo que, realmente, significa el espíritu del Habla. Había encontrado un enfoque diferente que convertía el método de enseñanza que yo había venido utilizando, en algo incompleto, pobre y parcial y reconocí la  necesidad, para los profesionales en relación con la palabra, de adquirir un conocimiento mucho más profundo que el utilizado habitualmente, si en verdad aspiramos a enriquecer la didáctica de la lengua.

En mi método de trabajo de investigación de la palabra, había seleccionado ciertos personajes de diferentes países, los que a mi juicio representaban las principales cualidades del alma de su pueblo, y que lo supieron expresar con arte, utilizando un lenguaje lúcido y consciente. En la poética española, elegí la línea que comienza con la poesía sufí, continúa con los místicos, Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, para llegar, en la literatura moderna, hasta su más importante heredero: don Antonio Machado, el poeta del pueblo.

Es sabido que Antonio Machado, poeta, educador y filósofo, no escribió específicamente para los niños, pero para él eran “la aurora de un día claro y fecundo”. En su obra siempre tuvo presente el tema de la infancia; desde los poemas en los que habla de los sueños infantiles, de sus juegos, hasta aquél magnífico Autorretrato: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla…” y su último verso: “Estos días azules y ese sol de la infancia”. Más tarde, continuó con sus discursos, inculcando a la juventud la necesidad de atreverse a pensar, y a preguntar, de practicar la comunión con los demás, el respeto, el amor al trabajo, y al prójimo. “Por mucho que valga un hombre, decía, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre”.

La biografía de Antonio Machado (Sevilla, Julio 1.875 – Colliure, Febrero 1.939), nos muestra como los caminos de su vida, y de su obra, discurrieron no solamente paralelos entre sí, sino paralelos al acontecer de España. En efecto, seguir los pasos de la vida de Machado es encontrarse con los avatares del pueblo español; con él, y como él, sufrió la intolerancia, la persecución y el destierro, para ir a terminar sus días,  pobre y enfermo, en Colliure, un pueblecito francés; lejos de su patria, como ocurriera más tarde con tantos otros exilados. Sin duda alguna, fue un hombre profundamente interesado en el ser humano y plenamente consciente de la importancia de la Palabra como transmisor de los más altos ideales.

En uno de los momentos más tristes de nuestra historia nacional, su palabra resonó como la voz de la conciencia española que despertaba, en los dormidos, nuevos anhelos de solidaridad, libertad y tolerancia, y que sembró en los corazones de todos, la luz de la esperanza. Estudiándolo comparativamente, Machado alcanzó muchos de los objetivos del Arte de la Palabra.

Este Arte nuevo, fue creado por el austríaco doctor Rudolf Steiner, junto con su esposa la actriz Marie von Sivers, a principios del siglo XX y a partir de una demanda que le hicieran un grupo de actores y profesores que habían comenzado a sufrir de ciertos problemas con la voz. Steiner tomó buena nota de cada caso, y comenzó a investigar. Su punto de partida fue constatar que, en efecto, la palabra había perdido su cualidad musical y plástica, su fuerza plasmadora, para convertirse en algo rígido, muerto y desvitalizado, lineal y sin alma, que sólo servía como mero transmisor de informaciones. Por tanto, la primera medida sería devolver a la palabra los valores perdidos y su capacidad regeneradora.

Rudolf Steiner quiso remontarse hasta el nacimiento del Habla, e investigó el proceso de la aparición de los primeros sonidos. Constató la necesidad del ritmo en el habla que experimentaban aquellos hombres primitivos, la característica que presentaban de sentir y pensar casi al unísono, creando luego un espacio interior que Steiner llama gesto invisible, y que provoca la necesidad imperiosa de emitir un sonido audible, la palabra correctamente formada. Y algo muy importante; la comprobación de que la palabra tiene su fuente en nuestra vida artística, no en nuestra parte intelectiva. “En el Principio era el Verbo, el Logos, la Palabra”, no “En el Principio era el Pensamiento”; por supuesto, estamos hablando de pensamientos que nada tienen que ver con el actual pensamiento racional. 

El resultado de las investigaciones de Steiner, se plasmó en un ciclo de casi veinte conferencias (Suiza, Septiembre 1924) recogidas en el libro: “El Arte de la Palabra y el Arte Dramático”. Desde entonces, se han multiplicado las Escuelas de Formación de especialistas en este Arte y su método, viene utilizándose en la didáctica de la palabra y el gesto dramático en los diferentes medios artísticos y pedagógicos.

Para comenzar con el estudio del Arte de la Palabra, Steiner recomienda aprender a escuchar, antes de aprender a hablar correctamente. Hay que “comprender, escuchando”; no “escuchar intentando comprender”. Pitágoras ya lo había dicho: “A través del hábito del silencio, aprende a escuchar: primero las palabras, luego sus vibraciones.”

 Machado añadió: “No, mi corazón no duerme. Está despierto, despierto. Ni duerme, ni sueña, mira, los claros ojos abiertos, señas lejanas y escucha a orillas del gran silencio.” Esa maravillosa metáfora del gran silencio, expresa el simbolismo de una mirada interior que, con los ojos abiertos,  intenta escuchar para encontrar la respuesta de los universales del sentimiento; y se relaciona directamente con la intención de la escucha de Steiner. En el aprendizaje del Arte de la Palabra, practicando con continuidad la recitación de textos o de poemas, y con una escucha atenta, llegan a desarrollarse órganos internos de percepción con los que, llevados por nuestra propia voz, sílaba a sílaba, podremos entrar en las imágenes sonoras de cada palabra, vivenciarlas y descubrir los arquetipos que cada una de ellas encierra.

Después del gesto y el grito, los primeros sonidos audibles que el ser humano emitió, surgieron del fondo de sí mismo, como expresión de sus sentimientos, de las sensaciones que experimentaba frente a sucesos externos. Estos sonidos, fueron los sonidos vocálicos. Las vocales son pues la expresión más íntima de nuestro ser y, en el aire sonoro que exhalamos al pronunciarlas, salen hacia el exterior todas nuestras emociones; todos nuestros deseos, miedos o alegrías, están contenidos de alguna manera, en esos cinco sonidos básicos.

Para comprender cómo se trabaja en el Arte de la Palabra con esos sonidos, vayamos a algunos ejemplos prácticos:

El sonido vocálico A, anímicamente expresa sorpresa, admiración, alegría. Recitaremos a Machado “Galerías del alma… ¡El alma niña! Su clara luz risueña; y la pequeña historia, y la alegría de la vida nueva… ¡Ah, volver a nacer, y andar camino, ya recobrada la perdida senda!.” Este poema muestra las cualidades anímicas de esa vocal y el alumno, a través de la recitación y la escucha, se impregna de ellas. También puede practicar buscando la representación física de ese gesto anímico.

Un ejemplo más de otro sonido vocálico; un poema de Jorge Guillén que presenta la cualidad envolvente, de recogimiento, que posee  la O: “Queda curvo el firmamento, compacto, azul, sobre el día. Es redondeamiento del esplendor: mediodía”  

En el proceso de desarrollo del habla humana, más tarde se añadieron los sonidos consonánticos. En ellos, las consonantes reviven sucesos del mundo exterior: rayos, viento, las olas del mar, mostrándonos cómo participan, en esos procesos formadores, los cuatro elementos de la Naturaleza. Así, las consonantes se clasifican en fonemas aéreos, acuosos, fricativos o de fuego y los de tierra. En las consonantes, tiene lugar un proceso diferente al que ocurre en las vocales, más en relación con la percepción de los sentidos y la capacidad del pensar, que con las emociones. En la práctica, las consonantes sirven para apoyar o envolver a las vocales dando la forma a la palabra y para ejercitarlas, se trabaja igualmente con la recitación y el gesto interno.

Ejemplo de poema con la cualidad del elemento TIERRA, y sigo utilizando a Machado: “¡Colinas plateadas, grises alcores, cárdenas roquedas, por donde traza el Duero su curva de ballesta en torno a Soria, obscuros encinares, ariscos pedregales, calvas sierras, caminos blancos y álamos del río, tardes de Soria, mística y guerrera…” Escuchen atentamente, y percibirán cómo, los sonidos de las consonantes de este poema, poseen un peso y contundencia que dan forma a las palabras.

El Arte de la Palabra nos recuerda constantemente que el ser humano está situado armónicamente entre Cielo y Tierra que, por tanto, se relaciona con Cosmos y Naturaleza. Los cuatro elementos están presentes no sólo en los sonidos consonánticos, sino también en nuestro cuerpo físico y en los cuatro temperamentos. El Arte de la Palabra enseña a utilizar las características de los temperamentos para trabajar y equilibrar el Habla de los personajes o, simplemente, nuestro propio habla.

El temperamento colérico, en el que predomina el elemento fuego, necesita calma en su expresión hablada, ayuda para fluir con la palabra. Podrá equilibrarse utilizando los sonidos acuosos, como el fonema L.

Su opuesto, el temperamento flemático, en el que predomina el agua, necesita calor para poder salir de su apatía y así, le convendrá trabajar con sonidos de fuego, como los fonemas F, V, CH, S.

El temperamento sanguíneo, con el aire como elemento dominante, manifiesta una palabra variable o inestable que encontrará solidez y coherencia con el elemento tierra, practicando con los llamados sonidos de impacto: P, T, K.

En el temperamento melancólico, domina la tierra que ejerce su peso de manera tal que produce desánimo, desaliento. Para equilibrar esta melancolía, para respirar, y estimular el habla, se necesitará proporcionar un poco del aire. Para ello, se utiliza el fonema aéreo R.

Así pues, todos los sonidos pueden emplearse como medida higiénica. En casos extremos, se utilizan terapéuticamente; la palabra es fuente de vida y de salud, por poseer unas fuerzas plasmadoras que, desde un principio, han regenerado al hombre.

Steiner sabía que, ya en la Grecia antigua, la sabiduría de los Antiguos Misterios y sus iniciados, habían asumido la tutela del correcto desarrollo de la Palabra. Las representaciones de los Misterios, y las tragedias que se representaban en los teatros griegos, transmitían al pueblo, aún en un estado de conciencia poco desarrollada, verdades muy profundas que, por boca de los Dioses, recordaban al hombre su vinculación con la Naturaleza y con el Cosmos y la posibilidad de recibir la inspiración que llegaba de atrás, del mundo de las Musas, para luego donarla al espectador.

 En aquellos momentos, el actor aún no estaba capacitado para hablar directamente al público y necesitaba el apoyo de los ritmos y la musicalidad de los coros. Aún más, se cubría el rostro con una máscara; el proceso de individuación en el ser humano, y el de la Palabra, siguieron avanzando lentamente hasta llegar al punto en el que el actor pudo separarse del grupo, quitarse la máscara y alzar su voz, en solitario, frente al público. El máximo desarrollo de la Palabra, se consiguió con la práctica de la Oratoria y el auge de diversas escuelas de oradores.

Rudolf Steiner valoró la importancia del trabajo de aquellos iniciados y extrajo de él todo lo que continuaba siendo válido al día de hoy. Por ejemplo, incluyó los coros, los ritmos en la práctica del Arte de la Palabra. Rescató al hexámetro, que representa el equilibrio que debe mantenerse entre respiración y latidos del corazón, en la proporción 4/1, como medida ideal para relatar historias, recitar epopeyas o cualquier otra narración del estilo épico. En la formación de los artistas de la Palabra, se practica la recitación de hexámetros para enseñar a formar correctamente las consonantes, representantes de las fuerzas de la voluntad y de los elementos Tierra y Fuego; sin olvidar que en la recitación, además del ritmo y la respiración, se trabaja igualmente la dicción y la articulación de los sonidos.

Finalmente, Steiner se encontró con algo más, utilizado igualmente por los griegos para el desarrollo de la palabra: la gimnasia. En la educación de la Grecia antigua, se daba una gran importancia a esta práctica, NO para formar atletas como hoy se cree, sino para enseñar a los jóvenes a situarse en el espacio, a ejercitar la gravedad y la ligereza y a armonizar interior y exterior. Aplicado al teatro, facilitaba a los actores el uso correcto del gesto, el movimiento y la palabra en el escenario.

Por ejemplo, cada una de las cinco disciplinas del Penthatlón desarrollaba una capacidad diferente: con la práctica de la carrera, se ayuda a la articulación correcta de la palabra. Durante la prueba, el alumno debía tocar la flauta u otro instrumento sin romper el ritmo de la respiración y los latidos del corazón. Con el salto, se aprende a graduar el impulso y el tono de la voz que requiera el texto: incisiva o suave, íntima o proyectada a pleno tono; en la prueba, el alumno que saltaba debía recitar un hexámetro antes de volver a tocar el suelo. Con la práctica de la lucha, se aprende a controlar el movimiento de brazos y piernas en el escenario o en nuestras conversaciones. En el lanzamiento del disco, que exige concentración y decisión, se aprende la contención gestual; el alumno debía solucionar un enigma, que planteaba el sacerdote en el momento que el disco salía lanzado de sus manos, y conseguir resolverlo antes de que tocara la tierra. Con el lanzamiento de jabalina, se alcanzaba de una manera natural, después del trabajo consciente con la atención continuada y la concentración, la proyección en el Habla. El alumno que había llegado a ejecutar a la perfección el lanzamiento con la jabalina, se consideraba merecedor de una calificación cum laude en el arte del habla escénica.

En las escuelas de Arte de la Palabra, se practican todos estos ejercicios gimnásticos con el objetivo primordial de armonizar movimiento, gesto y palabra, sin olvidar nuestra relación directa con el cosmos y la naturaleza, como enseñaban los griegos. Finalmente, se ha de entender que la correcta formación del Habla, no depende exclusivamente de nuestros aparatos fonadores: laringe, pulmones, paladar o lengua, ni siquiera de la respiración o el ritmo de nuestra circulación sanguínea, sino que en él participa el hombre al completo: pensamientos, sentimientos, y voluntad.

La PALABRA es luz, color, forma y música, elementos que nos facilitan la posibilidad de hacer de ella, un Arte. El Arte de la Palabra nos brinda los instrumentos necesarios para conseguirlo.

Machado dijo “Rehabilitemos la palabra en su valor integral. Con la palabra se pinta, se hace música y mil cosas más, pero sobre todo SE HABLA”.

Muchas gracias.

PILAR ALTAMIRA (Escritora y profesora de Arte de la Palabra)

Grandes oradores: Cicerón

MARCO TULIO CICERÓN (Arpino 106 – Formia 43 a.C.) fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. ​ Es considerado uno de los más grandes retóricos y oradores de la antigua Roma.

Aunque era de origen plebeyo, su familia tenía una gran fortuna, lo que le permitió recibir una esmerada educación en Roma y en Grecia, formándose en Derecho, Filosofía y Literatura, de la mano de grandes maestros.

Dedicó su actividad principalmente a la política, materia en la que destacó gracias a su gran elocuencia. En su formación, completó de forma meteórica el tradicional cursus honorum (conjunto de cargos públicos que debía completar un político para avanzar en su carrera), alcanzado el puesto de senador a la temprana edad de 33 años. Un poco más tarde, en el año 63 a.C. sería nombrado cónsul, convirtiéndose, de esta forma, en el mejor ejemplo de “homo novus”, es decir, hombre sin antepasados ilustres que llega a cónsul por méritos propios.

Para alcanzar el puesto de cónsul tuvo que derrotar a Catilina, con quien tendría uno de sus más famosos enfrentamientos políticos. Catilina nunca aceptó esta derrota, organizando una serie de conspiraciones que no consiguieron fructificar.  Los cuatro discursos (Catilinarias) pronunciados por Cicerón ante el Senado, a fin de conseguir la ejecución de los conspiradores, constituyen la muestra más célebre de su brillante oratoria, de gran poder emotivo.

Gran defensor de la República como forma de gobierno, se opuso al Triunvirato de César, Pompeya y Craso. Posteriormente, cuando estalló la guerra civil entre César y Pompeyo, Cicerón apoyó a Pompeyo. Pero, tras la victoria de César, no tuvo más remedio que exiliarse. Finalmente, fue perdonado y pudo regresar a Roma. El asesinato de César en el 44 a.C. le hizo concebir esperanzas de recuperar la República, creyéndose otra vez a la cabeza del Estado, lo que le llevó a atacar violentamente a Antonio, que intentaba suceder a César, apoyando a otro de los candidatos, Octavio. Cuando, finalmente, Antonio y Octavio se unieron, Cicerón fue proscrito, teniendo que huir nuevamente de Roma, lo que no impidió que fuera asesinado.

SELECCIÓN DE LAS OBRAS MÁS IMPORTANTES DE CICERÓN

ORATORIA y RETÓRICA:

De oratore, en el que expone sus puntos de vista acerca de las cualidades y la formación del buen orador. También se analizan los estilos oratorios y las figuras de dicción.

Brutus, en el que reconstruye toda la historia de la oratoria latina.

Orator: retrato del orador ideal y pautas para su preparación. Es su obra más importante.

DISCURSOS:

– De tema político, como las Catilinarias contra Catilina, las Filípicas contra Marco Antonio, otros a favor de Pompeyo,…

– De tema judicial, como las Verrinas contra Verres, el exgobernador de Sicilia, Pro Milone a favor de Milón, Pro Roscio a favor de Roscio, Pro Archia poeta, …

Estilo de sus discursos: Son obras muy meditadas y complejas, resultado de una cuidada elaboración. Primero preparaba el discurso muy a fondo, luego lo pronunciaba, teniendo en cuenta la actitud de los asistentes y la impresión que quería producir; finalmente lo volvía a redactar para su publicación, dándole un carácter más literario. Es un maestro inmejorable en el arte de seducir y llegar al ánimo de los jueces, por medio del patetismo y de una gran sensibilidad en la exposición de sus argumentaciones. Se muestra como un hombre apasionado contra sus adversarios (Catilina, Clodio, Antonio…), hacia los que lanza sus más violentas palabras y su ironía cruel. En su estilo fue evolucionando desde los primeros discursos cargados de adornos hasta los de su madurez, mucho más sobrios y serios. Su estilo se caracteriza por amplios períodos gramaticales y largas frases acompasadas y rítmicas, de perfecta construcción sintáctica, que han sentado las bases de lo que posteriormente se conoció como el “estilo ciceroniano”.

CARTAS: obras personales que permiten conocerlo mejor, tanto en el ámbito familiar como en el social y político, ya que tratan de temas no sólo personales sino también profesionales, oficiales, políticos, filosóficos… Destacan las cartas dirigidas a su amigo Ático (Ad Atticum) y las dirigidas a su familia (Ad familiares).

TRATADOS POLÍTICOS: en los que establece la síntesis de sus ideales y objetivos políticos.

De legibus (Sobre las leyes),

 – De re publica (Sobre el estado)

TRATADOS FILOSÓFICOS: en los que expone algunas de sus cuestiones éticas y morales.

De finibus bonorum et malorum (Definición del bien y del mal),

De officiis (Sobre los deberes),

De natura deorum (Sobre la naturaleza de los dioses), – …

OBRAS MENORES: Cicerón escribió dos pequeñas obras dedicadas a su amigo Ático, escritas en forma de diálogo:

De senectute o Cato maior (Sobre la vejez),

De amicitia o Laelius (Sobre la amistad).

CLAVES PARA HABLAR EN PÚBLICO, SEGÚN EL ARTE DE LA PALABRA

Una de las cualidades que distingue al ser humano de otros seres vivos es que este tiene la facultad innata de poder hablar y comunicarse. Esta habilidad surge de forma natural al poco de nacer y se va desarrollando a medida que vamos cumpliendo años. Cada persona desarrolla esta facultad de acuerdo al tipo de educación recibida y a las capacidades personales de cada uno. Como resultado, todos podemos hablar y comunicarnos con amigos, familiares y otras personas. Sin embargo, hablar con elocuencia, precisión y claridad no es algo tan fácil. Y menos cuando estamos delante de una audiencia o un grupo de gente.

Para la mayoría de la gente, son pocas las ocasiones en que tendrá que hablar delante de un público. Sin embargo, hay muchas profesiones en las que el desarrollo de una buena oratoria es algo fundamental; especialmente para aquellos que tienen que trabajar con audiencias: profesores, ejecutivos, políticos, actores, conferenciantes, comerciales, etc.

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Grandes oradores: DEMÓSTENES

Demóstenes (384-322 a.C.) fue posiblemente el mejor orador de la historia. Huérfano desde los siete años y estafado por sus tutores, esperó a tener veinte años, la edad legal para poder litigar para, después de una dura preparación y concienzudos estudios de oratoria, enfrentarse legalmente a aquellos que habían robado su patrimonio. Ejemplo de superación, Demóstenes superó sus defectos físicos: tartamudez, voz desagradable y carencia de facultades de improvisación, con una autoeducación basada en su extraordinaria fuerza de voluntad. Así, por ejemplo, se dice que cada mañana acudía a una playa cercana para hablar de cara a las ruidosas olas, para así fortalecer la potencia de su voz. También se comenta que, para superar sus problemas de dicción, se llenaba la boca con pequeñas piedrecillas a la vez que recitaba sus discursos.

Fue discípulo de otro gran orador, Iseo de Atenas. Estudió a Platón, Tucídides, Isócrates y otros maestros.

Aunque comenzó su carrera como logógrafo (historiador, cronista), en el año 354 a.C. Demóstenes deriva su profesión hacia la política, con la que alcanzaría gran popularidad gracias a sus elocuentes e incisivos discursos. De entre todos ellos destacan las conocidas como Filípicas, consistentes en cuatros potentes discursos con los que Demóstenes trataba de sacar de la apatía a los ciudadanos atenienses y unirse en la lucha contra que Filipo, Rey de Macedonia, quien amenazaba con acabar con la independencia de la ciudades griegas.

A lo largo de su carrera política tuvo varios enfrentamientos con otros oradores, destacando el que tuvo con Esquines, a quien derrotó con otro famoso discurso titulado Por la corona, considerado como una de las obras cumbre de la oratoria.

Tras la muerte de Alejandro Magno, volvió a incitar a la rebelión contra los macedonios, nación que ya dominaba toda Grecia. Desafortunadamente para sus intereses, la rebelión que fracasó totalmente, lo que conllevó su exilio y posterior suicidio en la isla de Calauira, en el año 322 a. C.

 

Ilustracion de Demosthenes (384 BC-322 BC)

Demóstenes fue un maestro de la Oratoria política, poseedor de una gran fuerza de convicción que expresaba con auténtica pasión, de una forma perfecta y con un estilo personal muy variado. Sabía elegir cuidadosamente las palabras, utilizando una sintaxis sencilla, con un prudente empleo de las figuras musicales y retóricas, y con una buena medida del ritmo. Según comenta el orador romano Cicerón, Demóstenes veía la forma de entregar el mensaje (los gestos, la voz, etc.) como algo más importante que el estilo. Aunque no tenía la voz de Esquines, ni la capacidad improvisatoria de Demades, utilizaba de forma muy eficiente su cuerpo para acentuar sus palabras, consiguiendo proyectar sus ideas y argumentos con una mayor fuerza. 

Algo sobre las VOCALES

Es interesante hacer un estudio comparativo de las diferentes lenguas para descubrir cómo en cada una de ellas, hay una diferente proporción de vocales o consonantes. Un paso más de profundización y seremos capaces de entender cómo esa diferencia de tonos, de sonido, o de timbre, refleja los diferentes perfiles, el retrato, del alma de esos pueblos.

Ahora me gustaría contaros una especie de leyenda sobre la presencia y la relación entre vocales y consonantes.

Ojo, es una fantasía, simpática, pero no académica.

Yo lo titularía EL VIAJE DE LAS VOCALES

Dice así: En una lejana ciudad, llamada ABECEDARIO, vivían juntas consonantes y vocales. Se llevaban bien, pero todas querían ser mejores que las otras, y las consonantes idearon una trampa para hacer caer a las vocales: Eligieron a su última colega, la Z, para que aprovechando que la U había salido de compras, dijera a cada una de las vocales que habían raptado a la U.

Éstas al recibir la noticia, salieron corriendo en ayuda de su compañera y, al cabo de un rato llegaron al lugar donde las consonantes tenían preparada su trampa: una catapulta, desde la que fueron lanzando a cada vocal que aparecía, a un país distinto.

La A, se encontró de repente en un lugar extraño y preguntó a un guardabosques que pasaba por allí: ¿Dónde me encuentro? El guardabosques respondió: Estás en África. La A se sobresaltó, ¿en África? Tengo que buscar a mis amigas. Y salió a recorrer el mundo. Navegó por mares y océanos, lagos y ríos y al final llegó a un continente llamado Europa, donde se encontró con su amiga la E hecha un mar de lágrimas. ¿Por qué lloras? -preguntó la A. Y la E le contestó que ¡Porque no encuentro a mis amigas!Pues yo soy tu amiga A y quiero que las encontremos. – Muchas gracias A. Y se pusieron en camino. Pasados unos días llegaron a un país nuevo, llamado India, donde se encontraron con su amiga I, que también las iba buscando. Y las tres continuaron hasta llegar a otro continente que se llamaba Oceanía. Allí estaba su amiga O que al verlas corrió a su encuentro.

Las cuatro juntas recobraron fuerzas para ir a buscar a U, y por último llegaron a Uruguay, donde permanecía su amiga U, sola, triste y afligida. Al verlas corrió a abrazarlas y todas juntas regresaron a casa. Allí se encontraron con las consonantes muy tristes y deprimidas, no sólo por el feo acto que habían cometido, sino porque se habían dado cuenta de que las palabras más bonitas que pronunciemos sólo pueden existir si trabajan juntas vocales y consonantes: Por ejemplo: AMOR, EMBELESO, ILUSIÓN, OMNIPOTENCIA, ÚNICO, ETC…

Así se creó el LENGUAJE y las diversas lenguas.

Pilar Altamira

 

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Algunas afirmaciones de Pitágoras sobre la Palabra

El filósofo y matemático griego Pitágoras (Samos 569 a.C. – Metaponto 475 a. C.) realizó las siguientes afirmaciones sobre la Oratoria y la Palabra:

«No te será concedido el privilegio de hablar hasta que tu palabra valga más que el silencio. Mientras, tus palabras no sean justas, armónicas, sabias y tengan el poder de ayudar a los demás, te será más beneficioso callar.»

«Emplea el Lenguaje como un afinado Instromento armonioso. Sólo así penetrarán tus palabas en el alma del que te escucha. Así crearás con ellas Música de Pensamiento. Reflexiona y sé parco antes de hablar. Comprueba antes si hay armonía en lo que vas a decir, si beneficia a alguien en el sentido real de la experesión, apartando toda vanida

Orientaciones básicas sobre el Arte de la Palabra: El origen del habla

 

        Hablar en público no consiste únicamente en emitir sonidos y formar palabras. No es lo mismo hablar de esa forma que hablar con conciencia. Un paso más es convertir nuestro habla en un Arte.

         El Hombre es el único ser vivo que habla. El simple hecho de hablar le coloca en la cúspide de la evolución. Para llegar a conseguirlo el ser humano ha tenido que renunciar a muchas otras opciones, unido a la gestación de la Palabra.

         Si nos trasladamos con la imaginación a los tiempos primigenios, en los que no existía más que el caos, inicio de la formación planetaria y de todos los seres vivos: animales, vegetales y minerales, el escenario era silencio y oscuridad. Inesperadamente surgió un punto de calor, que dio lugar al movimiento de las ondas cósmicas, con la consiguiente aparición del primer sonido. Esas ondas sonoras originaron la densificación de los elementos más sutiles, para llegar a la Forma.

         Estos procesos iniciales de sonoridad y densificación permitieron la creación del Habla, la entrada en el plano terrenal del espíritu del Habla, marcando la diferencia entre la Palabra y el Silencio, el Habla y la Escucha.

         El matrimonio Steiner ahondó en todas estas cuestiones, recomendando la necesidad de aprender a escuchar, antes de aprender a hablar.

         Todo esto y mucho más puede entenderse y aprenderse siguiendo la formación del Arte de la Palabra.

Pilar Altamira (escritora y especialista en Arte de la Palabra)

Presentada en la RESAD la reedición del libro «La liberación del actor» de Peter Bridgmont, traducido por Luz Altamira. Editorial Muevetulengua

El pasado 2 de Diciembre de 2019, se presentó en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) de Madrid, le nueva edición, ampliada y corregida, del libro de Peter Bridgmont: «La liberación del actor«. La presentación corrió a cargo de las docentes de del departamento de Voz y Dicción de la RESAD: Begoña Frutos e Izaskun Azurmendi, de la actriz Luz Altamira, traductora del libro y de Álvaro Ramos, actor y clown. Estos dos últimos, exalumnos de Peter Bridgmont.

La liberación del actor